
Vigilancia aérea para grandes superficies, como fincas, polígonos o instalaciones de difícil acceso, donde una ronda a pie no llega a cubrir todo.
Un dron puede recorrer el perímetro de una finca o de un recinto amplio en menos tiempo del que tardaría una ronda a pie, y avisar si detecta algo fuera de lo normal. Cubre zonas que serían difíciles de vigilar de otra forma, como tejados, caminos interiores o terrenos con mucha vegetación.
En espacios grandes, el coste de una vigilancia humana continuada puede ser muy alto. El dron permite programar rondas en los horarios de más riesgo, sin tener que mantener una persona en cada punto.
Planificamos el servicio según el espacio y la normativa aérea vigente. Antes de empezar, te explicamos sus límites: el alcance, las condiciones de vuelo, la autonomía y lo que puede y no puede detectar.
Pensado para fincas rústicas, explotaciones agrícolas y ganaderas, polígonos industriales, solares de gran tamaño y recintos con mucho perímetro.
También para instalaciones con zonas de difícil acceso, como minas, canteras o instalaciones de energía, donde la vigilancia terrestre es complicada.
Estudiamos el espacio, los accesos y los horarios de riesgo. Con eso diseñamos las rondas y el protocolo de aviso, y te presentamos la propuesta por escrito, con su alcance, sus condiciones y su coste.
Antes de la primera ronda revisamos juntos el recorrido y los puntos de atención, y te explicamos cómo recibir y gestionar los avisos y los informes.
Estudiamos si el servicio encaja con tu espacio y te explicamos sus límites antes de empezar, sin prometer más de lo que puede dar.