
Decide quién entra, cuándo y por dónde, con un sistema que se adapta al tamaño y al uso de tu espacio.
Un control de accesos bien diseñado evita las llaves perdidas, las entradas no autorizadas y las discusiones sobre quién tiene acceso a cada zona. Además deja un registro de quién ha entrado y cuándo, algo muy útil cuando hay incidencias.
El sistema también simplifica la vida diaria. Un empleado que llega a su turno no necesita esperar a que alguien le abra, y un proveedor puede entrar en el horario que le corresponde sin que nadie tenga que estar pendiente.
Elegimos el método que mejor encaja con tu día a día: tarjetas, códigos, huella o aplicación móvil. Y lo integramos con la videovigilancia y la alarma para que todo funcione como un único sistema.
Pensado para oficinas, naves, comunidades, centros de trabajo y cualquier espacio con varias puertas y varios tipos de usuarios.
También es útil cuando hay empleados rotativos, proveedores que entran de forma puntual o visitas que necesitan un acceso temporal.
Hacemos un análisis de puertas, usuarios y flujos de entrada. Con eso proponemos el método de acceso y la configuración de permisos, pensando en quién necesita entrar, dónde y cuándo.
Lo instalamos de forma que se pueda ampliar más adelante sin rehacer todo. Y dejamos preparada la gestión de usuarios para que quien tenga que administrarla pueda hacerlo con facilidad.
Diseñamos la solución según el número de puertas, los usuarios y las normas de tu espacio, sin complicar lo que ya funciona.